Una vez más, lloviendo sobre mojado

07 de febrero de 2.008

 

Hace dos días fueron los agricultores, ayer los taxistas y… ¿hoy quién? Por lo visto no hay forma de que los franceses dejen tranquilos los camiones que transportan alimentos y productos españoles cada vez que intentan cruzar la frontera.

 

¿Los motivos de los ataques a los camiones españoles? En el caso de los agricultores, dicen que los productos españoles no cumplen con la legislación francesa en cuanto al uso de pesticidas y fertilizantes químicos. Algo extraño resulta esto, pues sí se cumple con la normativa comunitaria y, por otro lado, ¿en qué les perjudica a ellos? Yo creo que el problema es un viejo conocido, ¿no será que los costes de producción son más bajos en España? Bueno, es lo que se suele decir, pero hasta donde me alcanza la vista, no es que se produzca a menor coste, sino que se vende a menor precio por parte de los agricultores españoles.

 

Y por esto mismo, los agricultores franceses lo que hacen es a fin de cuentas “defender” sus beneficios, cuestión muy defendible. Lo que no lo es tanto son las formas (todavía no he visto que hayamos hundido ningún barco cuando trae cítricos de Marruecos).

  

¿Y los taxistas qué problemas tienen? Por lo que he oído y leído, están en contra de una propuesta del gobierno francés para aumentar el número de licencias de taxis. ¡Pués sí que estamos bien! ¿Y esto qué tiene qué ver con sabotear los camiones españoles? ¿No tienen ya bastante con pagar el mayor consumo de gasoil por las retenciones en la frontera? A ver si esto se va a poner de moda y el próximo colectivo que se declare en huelga vuelve a repetir el numerito… ¡Anda! Ahora que me doy cuenta, las modas son “tendencias pasajeras”, y estos ataques a los camiones españoles los conozco desde toda la vida, lamentablemente.

 

Dejo abierto el debate para su reflexión, ¿están justificados estos ataques cómo medidas de presión? En el caso de los taxistas, justificados o no, ya han conseguido que el gobierno francés retire la propuesta de reforma.

 

Entretanto, cuando los agricultores queramos protestar por los bajos precios de los productos agrícolas en el campo, seguiremos regalando naranjas y tomates en las principales ciudades del país, e intentaremos evitar pasar por la sección de frutas y verduras del supermercado, más que nada para no ver cómo productos de primera necesidad se venden a precios de productos “de lujo”.

  

Smc.

 

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Asaltos en Francia