Vender o no vender, he aquí la cuestión...

O lo que es lo mismo, "perder" o "más perder". Esta es la pregunta que todos los años se hacen los pequeños agricultores que cultivan naranjos en la Comunidad Valenciana.

Suele decirse que la agricultura española hace mucho que dejó de ser competitiva con la de otros países, principalmente por la diferencia de costes de producción. Pero ello es algo muy discutible, pues esta diferencia de costes ha sido asumida íntegramente por el agricultor, y no por la cadena de intermediarios existentes hasta que llega el producto al consumidor. Y aun así, con mayor o menor fortuna, se sigue cultivando cítricos en España.

Sorprendente resulta que se mantengan los mismos precios de las naranjas en el campo desde hace 20 años o más, como que se continue comprando la naranja en el campo dando un precio en pesetas, ¿quizá para despistar? ¿o es que los agricultores no sabemos que 300 pesetas son 1,80 euros? Claro, es que estos precios son por "arroba" (12 kg), y a lo mejor podríamos darnos cuenta de que las naranjas se venden en las tiendas de fuera de la Comunidad Valenciana a más de 2 euros el kg!!!

Según esta realidad, de cada 12 kg que se venden en una tienda de Madrid, por ejemplo, el agricultor sólo recibe el equivalente a un kg. Sin palabras.

Ante este panorama, muchos agricultores deciden todos los años no vender su producción a los mayoristas, vender lo que puedan en sus propios domicilios y dejar perder el resto de la cosecha en el propio campo.

 
En 5 años han sido numerosos los agricultores que se han animado a vender sus productos directamente al cliente gracias a internet, pero la realidad es que esto es algo que no está al alcance de todos, ni de los agricultores ni de los clientes potenciales. Esta nueva forma de ampliar mercado apenas tiene repercusión sobre el volumen de negocio del sector agrícola, y realmente no evita que se tenga que seguir acudiendo a vender al mercado mayorista.

Año tras año se habla de crisis en el sector, se proponen cultivos alternativos y se habla de la mecanización de las parcelas como posibles soluciones de mejora, pero nadie habla del costoso sistema de distribución por la participación de un sinfin de intermediarios.

Analizando el sistema de venta directa por internet, se llega a la conclusión de que prácticamente la mitad del precio de los productos se destina a los propios costes de distribución, que en este caso se pueden simplificar en embalaje y transporte.

Si se compara la diferencia entre el precio de venta por kilo en el campo y la venta a través de internet directamente por el agricultor, se podría deducir que es más ventajosa la venta directa por internet que la tradicional. Otra cosa es que el agricultor pueda vender directamente toda la producción.

¿Qué falla entonces en el mercado? ¿Realmente cuesta tanto la distribución de productos hasta que llegan al supermercado? ¿por qué solo pasa esto con la agricultura? ¿a cuánto se deben comprar las naranjas en otros países para que resulte más rentable que la producción nacional?

Como dije antes, sin palabras.

 

S.M.C. 

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La crisis del campo